Esas cosas de los reyes (II)

¿Qué tenían los reyes?

No hay un estudio detallado sobre las posesiones y derechos de los monarcas españoles. Pero podemos mostrar una aproximación de qué componía el patrimonio real a mitad del siglo XIX.

En primer lugar, y como herencia de la antigua época foral, los reyes poseían una infinidad de derechos, regalías y dominios en los países de la antigua corona de Aragón, en régimen de vinculación o mayorazgo. Todos estos derechos se administraban a partir de unas demarcaciones que se llamaban bailías. Existía el patrimonio de la Bailía de Cataluña, el de Valencia y el de Baleares.

Cada una de estas demarcaciones contenía una diversidad muy grande de derechos y posesiones, algunas tan significativas como la Albufera de Valencia, que el primer Borbón, Felipe V, donó al conde de las Torres como recompensa por su fidelidad en la Guerra de Sucesión, juntamente con la villa de Cullera. En 1761, está prometedora propiedad revirtió a la Corona, de donde no volvió a salir hasta que fue transferida al Ayuntamiento de la capital.

Mapa de la Albufera en 1761, cuando revirtió a la Corona y se iniciaba en sus “fronteras” el cultivo del arroz.

De la Bailía de Barcelona cabe destacar, a título de ejemplo los cerca de 60 almacenes de titularidad real en los andenes del puerto de Barcelona.

Existía también el denominado Patrimonio Real de Navarra, derivado de la titularidad de ese antiguo reino.

Las posesiones en el reino de Castilla se caracterizaban por ser en su mayoría los denominados “sitios reales”, palacios y complejos que, a veces, comportaban también casas y terrenos.

Real Sitio de Aranjuez

Los bienes en Madrid eran, como puede deducirse, notables. Sobre un sitio real se construyó, por ejemplo, el actual barrio de Argüelles. Los terrenos sobre los que se levantan los edificios e infraestructuras entre el Jardín Botánico y el Palacio de Correo, en el límite del Buen Retiro, eran también del Real Patrimonio.

Posesiones reales en Madrid. Elaboración: Luis Urteaga y Concepción Camarero.

Una sucinta relación de posesiones y sitios reales incluía la Real Acequia del Jarama, la Real posesión de Vista Alegre (1589 fanegas de tierra), el Real Palacio de Madrid, la Real Florida y la Montaña del Príncipe Pío, el Buen Retiro, el Real Sitio de la Isabela (unas 1500 fanegas), la Casa de Campo y Casino (unas 2173 fanegas), el Real Sitio del Pardo, el Real Sitio de San Fernando, San Lorenzo de El Escorial, San Ildefonso, Real Sitio de Aranjuez, balneario de Solán de Cabras, posesiones en Sevilla, Valladolid, en el Valle de la Alcudia, y la Real Alhambra de Granada.

Real Casa de Campo.

Cuándo llegó la revolución y se promulgó la Constitución de Cádiz,en 1812, las Cortes decidieron que al monarca y a su familia, además de asignarles una serie de palacios y recintos acordes a su dignidad, se les debía mantener con una porción del presupuesto de la Nación, que se denominó “lista civil”.

¿Qué hacer con el resto del Patrimonio? La decisión fue declararlo Patrimonio Nacional. Sin embargo, Fernando VII, al restaurar el absolutismo lo instituyó como propiedad privada, dotándole de administraciones específicas controladas directamente desde la Casa Real.

Fue el comienzo y el origen del nada digno comportamiento que tuvieron los sucesivos reyes con su Patrimonio. La historia de éste es una muestra de las dificultades que tuvieron los Borbones para adaptarse y aceptar los mecanismos de una monarquía parlamentaria. Pero también está llena de mezquindades y de comportamientos nada edificantes que jalonaron la agitada marcha del siglo XIX.

Cuando Isabel II tuvo que abandonar el trono y el país en 1868, lo hizo perseguida por los escándalos formidables de su patrimonio y de las joyas de la Corona. ¿Les recuerda algo esto?

A ello dedicamos las páginas del libro. Un libro cuya finalización coincidió con uno de los escándalos de Juan Carlos y que corroboró su oportunidad. Parecía que los Borbones no iban a aprender nunca.

Recuerdo que, comentando el comportamiento del rey, nuestra madre, que no tenía estudios, pero le sobraba sentido común, exclamó: “Veges tú, quina necessitat tenen de fer aixó!”

Pues eso.¡Qué necesidad tienen de comportarse como se comportan¡

Carmen García Monerris

València, noviembre de 2021

Nota. Los planos topográficos, excepto el gráfico de la Albufera de València, están sacados del siguiente trabajo: URTEGA, Luis; CAMARERO BULLÓN, Concepción. Los planos de los Sitios Reales españoles formados por la Junta General de Estadística, 1861-1869. Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. [En línea]. Barcelona: Universidad de Barcelona, 10 de julio de 2014, vol. XVIII, nº 482. <http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-482.htm>. ISSN: 1138-9788.

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